ALGUNOS COMENTARIOS SOBRE LOS MCS DE LA IGLESIA CATÓLICA

En un mundo, que es cada vez más mediático, el Mensaje de la Buena Noticia parece brillar por su ausencia en los medios, al no cumplir lo que en el Evangelio se nos indica (Juan 17:21).

Si bien los MCS de la Iglesia Católica son un “Belén” (algo muy pequeño) en medio de la infinidad de medios existentes, “algo pasa”, ya que no habría una conciencia real de la importancia del tema: hay mucho desconocimiento, falta de correcto asesoramiento, indiferencia y, sobre todo, mucho “aislamiento” entre las personas comprometidas con este tema:

Ya lo decía la Instrucción Pastoral  Aetatis Novae del 22 de febrero de 1992sobre las comunicaciones sociales, en el vigésimo aniversario de la Communio et Progressio:
…“Así lo ha señalado el Santo Padre: «Generalmente se privilegian otros instrumentos para el anuncio evangélico y para la formación cristiana, mientras los medios de comunicación social se dejan a la iniciativa de individuos o de pequeños grupos, y entran en la programación pastoral sólo a nivel secundario. Esta situación reclama una serie de correcciones”...

Causa y efecto: al no trabajar juntos en esta materia, en equipo, tenemos las consecuencias negativas que están a la vista, que son públicas. Si bien se tienen algunos recursos mediáticos (logrados en forma providencial), también parece que no se los sabe aprovechar totalmente.
A lo largo de estas últimas décadas, si bien se avanzó en este tema, por ejemplo, en el de los medios “propios” para la Iglesia Católica en Radio y TV abierta, precisamente a partir de la Resolución Nro. 858 del 5 de diciembre del año 1990, del ex COMFER, hoy parece que no habría demasiada conciencia de lo que esto significa y posibilita.

Algunos ejemplos que confirman esta situación:
Mediante el Expediente COMFER Nro. 1415 del año 1993, se solicitó en ese entonces la autorización de una emisora de AM, una de FM y otra de TV abierta, para el Área Metropolitana de Buenos Aires (conforme a lo establecido por la Resolución Nro. 858 COMFER/90 y su corroboración mediante numerosos Decretos del P.E.N. (así como, mucho después, con la Ley de Servicios Audiovisuales Nro. 26.522) a fin de que la Iglesia Católica, en la figura del Obispado Castrense, pudiera hacerse presente en los medios de radiodifusión.

A partir de un arduo trabajo de la “Fundación Virgen del Rosario” (presidida por Mons. Nolasco) que asesoraba a dicho Obispado se obtuvo, como primer logro, una asignación en el espectro de radiodifusión para una emisora de frecuencia modulada (FM) en categoría “C”, cuya cobertura abarcaba toda la Capital Federal y el Gran Buenos Aires, autorizada ésta mediante un Decreto del Poder Ejecutivo Nacional (P.E.N.).

Dicha emisora era la denominada “RADIO ARGENTINA”, que se instaló con un gran esfuerzo de varios especialistas, con un transmisor de 10 Kw., ubicado junto con su antena de alta ganancia, en lo más alto de un edificio perteneciente a la Fuerza Aérea Argentina (edificio ALAS de la Av. Leandro N. Alem 719 de la Capital Federal, cuya altura es de alrededor de 130 metros), junto también con la instalación de sus estudios, ubicados en el mismo edificio, pero en el subsuelo del mismo. También, tras arduos esfuerzos, se pudo conformar un equipo de personas idóneas en la producción de programas de carácter nacional con espíritu de fe cristiana.

Sus emisiones fueron inauguradas el 7 de octubre de 1998, justamente el día de la Virgen del Rosario.

Sin embargo, días más tarde, el 15 de octubre de ese año, una Actuación presentada en el COMFER por el Sr. Obispo Castrense (un sacerdote franciscano de apellido Martina) daba cuenta de un desistimiento (o renuncia) de la frecuencia asignada a dicha FM por los supuestos motivos de “delegación de explotación” que la Ley de Radiodifusión de ese entonces (Nro. 22.285) la configuraba como infracción. Así lo consideraban, erróneamente, ciertas voces que le llegaron a oídos del Sr. Obispo.

Todo esto sorprendió dolorosamente a Mons. Nolasco y a personas que conocían bien el tema, pues la Fundación mencionada estaba estrechamente consolidada con la Iglesia, y era precisamente la que asesoraba a ese Obispo en esta materia.

Lo apuntado anteriormente, en forma muy breve, constituye la gran oportunidad histórica que se perdió con relación a la existencia en el área de Buenos Aires, de la más potente emisora de FM para la Iglesia Católica (que estaba autorizada y funcionando) y que, actualmente, ese espacio (frecuencia) es el correspondiente a la emisora de la red de Radio Nacional “FM ROCK NACIONAL”.

Hubo también otros desistimientos de Decretos de autorización o de asignaciones de frecuencias, ya sea de RADIO o de TV ABIERTA:

En cuanto a emisoras de FM con autorizaciones mediante Decretos del P.E.N., por ejemplo: Ing. Juárez (Formosa) y San Antonio de Areco (Bs. As.).

También en TV abierta, las asignaciones sin implementar (y por lo tanto caducadas): en San Nicolás de los Arroyos, Bs. As. (Canal 25) y Rosario, Santa Fe (Canal 50). Además, los canales 5 de TV abierta de baja potencia (con 5 Km. de cobertura cada uno) asignados para las localidades de Campana, Tristán Suárez, San Vicente, San Fernando, Moreno (todas éstas de la Provincia de Buenos Aires) y Capital Federal.

Pasado el tiempo, y también con otras experiencias habidas en esta materia, hasta la actualidad, deberíamos hacer una reflexión:

Un medio de comunicación que es tan valioso para una mejor radiodifusión sonora y televisiva (presente y futura) se puede perder (precisamente) por falta de comunicación con la “periferia” que trabaja de buena fe en este tema, ya que el superior jerárquico que posee la titularidad de la emisora (en este caso, Institución Iglesia Católica, que es Persona Jurídica de Carácter Público), no tiene por qué conocer todos los detalles de un tema tan delicado y multifacético, del cual depende una situación en cierto modo “irreversible” para el futuro de la Institución, por lo cual, el asesoramiento correcto en este tema es esencial.

Fuente:
www.telemision21.com.ar
Buenos Aires, Febrero de 2018